Comparación visual de efectos del ácido glicólico en piel rugosa y ácido salicílico en poros obstruidos
Publié le 15 mai 2024

La guerra entre ácido glicólico y salicílico se gana no eligiendo el más potente, sino el que respeta la gramática de su piel: la clave no es la concentración, sino el peso molecular y el pH.

  • El ácido glicólico (AHA), de molécula pequeña, es ideal para renovar la superficie (textura rugosa, manchas), pero su penetración rápida aumenta el riesgo de irritación.
  • El ácido salicílico (BHA), soluble en aceite, es el especialista en limpiar el interior del poro (puntos negros, acné), actuando como un desatascador de precisión.

Recomendación: Priorice siempre la salud de su barrera cutánea. Una exfoliación exitosa es una renovación controlada, no una agresión crónica que conduce a la sensibilidad.

La búsqueda de una piel lisa, luminosa y de textura uniforme a menudo conduce a un cruce de caminos fundamental en el cuidado facial: ¿ácido glicólico o ácido salicílico? Esta decisión, lejos de ser trivial, define la estrategia completa de renovación cutánea. Muchos usuarios, guiados por la promesa de resultados rápidos, se lanzan a las concentraciones más altas o a las fórmulas más populares, ignorando la regla de oro de la dermatología estética: la exfoliación debe ser una renovación controlada, no una agresión. La piel no es una superficie que se lija, sino un ecosistema vivo cuya barrera protectora es sagrada.

El error más común es pensar en estos dos activos como herramientas intercambiables. El ácido glicólico, un alfahidroxiácido (AHA), actúa como un pulidor de la superficie epidérmica, ideal para tratar la textura irregular y el tono apagado. Por otro lado, el ácido salicílico, un betahidroxiácido (BHA), tiene la capacidad única de disolver el sebo y penetrar en el poro para limpiarlo desde dentro. Entender esta diferencia fundamental es el primer paso, pero no es suficiente. El verdadero dominio reside en comprender cómo su peso molecular, el pH de la fórmula y la frecuencia de uso impactan directamente en la integridad de nuestra barrera cutánea.

Pero, ¿y si la respuesta no estuviera solo en estos dos gigantes? El universo de los hidroxiácidos es vasto y ofrece alternativas más suaves y específicas como los polihidroxiácidos (PHA), el ácido mandélico o incluso las enzimas frutales, perfectas para pieles sensibles o reactivas. Este artículo no se limitará a comparar el glicólico y el salicílico. Le proporcionará un mapa completo del territorio de la exfoliación química, explicándole el mecanismo de acción de cada activo, los errores que debe evitar a toda costa y los protocolos para usarlos de forma segura y eficaz. El objetivo final es que pueda tomar una decisión informada, no basada en tendencias, sino en la ciencia de su propia piel.

Para navegar por este complejo pero fascinante mundo de la renovación cutánea, hemos estructurado este análisis en varias etapas clave. Desde las causas de una piel opaca hasta el protocolo exacto para manejar los peelings más potentes, cada sección está diseñada para construir su conocimiento y confianza.

Por qué tu piel se ve gris y apagada aunque duermas 8 horas diarias?

La creencia popular asocia una piel apagada y de tono cetrino a la falta de sueño o al estrés. Si bien estos factores influyen, la causa dermatológica principal es mucho más profunda y se debe a dos procesos clave: la acumulación de células muertas y el daño oxidativo. Con el tiempo, el ciclo natural de renovación celular se ralentiza, provocando que las células muertas se acumulen en la superficie, difuminando la luz y creando una apariencia grisácea. Pero esto es solo una parte de la historia.

El verdadero culpable del tono amarillento o cetrino es un proceso llamado carbonilación de las proteínas. La exposición constante a agresores ambientales como la radiación UV y la polución genera un estrés oxidativo masivo en la piel. Este fenómeno provoca una reacción química que « amarillea » las proteínas estructurales de la dermis, como el colágeno y la elastina. Es un proceso similar al que ocurre cuando el papel blanco se vuelve amarillo con el tiempo por la exposición a la luz. Por ello, aunque duerma ocho horas, si no protege su piel del sol, el daño se acumula silenciosamente. De hecho, se estima que hasta el 90% de los signos de envejecimiento prematuro se deben a la radiación solar.

Estudio de caso: Carbonilación de proteínas y tono cetrino

Investigaciones sobre el estrés oxidativo han demostrado que la polución y los rayos UV son los principales inductores de la carbonilación de proteínas en la piel. Este proceso no solo contribuye al tono cetrino y opaco, sino que también degrada la estructura de la dermis, acelerando la flacidez. La buena noticia es que los antioxidantes, como la Vitamina C y la Niacinamida, pueden contrarrestar este daño al neutralizar los radicales libres y ayudar a la piel en sus procesos naturales de reparación y renovación proteica, devolviendo progresivamente la luminosidad.

Aquí es donde los ácidos exfoliantes juegan un doble papel. Por un lado, aceleran la eliminación de la capa superficial de células muertas opacas. Por otro, algunos ácidos como el glicólico pueden estimular la producción de colágeno nuevo y no dañado, ayudando a revertir parcialmente el aspecto cetrino. Por tanto, para combatir la piel apagada, la estrategia debe ser doble: exfoliar para renovar y proteger con antioxidantes y fotoprotector para prevenir.

Asimilar la raíz del problema es el primer paso. Para entender por qué su piel puede parecer apagada, es útil revisar las causas fundamentales del tono cetrino y la falta de luminosidad.

Por qué los scrubs de hueso de albaricoque son el enemigo n.º 1 de los dermatólogos?

Durante décadas, los exfoliantes físicos o « scrubs », especialmente aquellos con partículas de hueso de albaricoque o cáscara de nuez, fueron un pilar en las rutinas de belleza. La sensación de « rascar » la piel ofrecía una satisfacción inmediata, una ilusión de limpieza profunda. Sin embargo, desde una perspectiva dermatológica, esta práctica es una de las más agresivas y contraproducentes para la salud de la piel. El problema reside en la naturaleza misma de las partículas: son irregulares, afiladas y abrasivas.

Imagine intentar pulir una superficie delicada, como la seda, con una lija de grano grueso. El resultado no es una superficie lisa, sino una llena de desgarros y fibras dañadas. Esto es precisamente lo que ocurre a nivel microscópico en la piel. Como advierte la Dra. Michele Green, dermatóloga en el Hospital Mount Sinai de Nueva York:

Los exfoliantes con nueces o albaricoques contienen gránulos grandes y ásperos que pueden provocar microdesgarros en la piel.

– Dra. Michele Green, Dermatóloga del Hospital Mount Sinai de Nueva York

Estos microdesgarros son heridas invisibles que comprometen la función más importante de la piel: la barrera cutánea. Una barrera dañada es una puerta abierta a la deshidratación, la inflamación, la sensibilidad y las infecciones. A largo plazo, esta agresión crónica puede empeorar condiciones como el acné y la rosácea, y en pieles con tendencia a pigmentar, puede desencadenar una hiperpigmentación post-inflamatoria, es decir, manchas oscuras que son muy difíciles de tratar.

Comparación microscópica entre daño por exfoliante físico abrasivo y exfoliación química controlada

En contraste, la exfoliación química utiliza ácidos que disuelven los « pegamentos » que unen las células muertas, permitiendo que se desprendan de forma controlada y uniforme, sin la fricción mecánica que causa los microdesgarros. Es la diferencia entre demoler un muro a martillazos y desmontarlo ladrillo a ladrillo. Mientras que el exfoliante físico causa un trauma impredecible, el químico ofrece una renovación precisa y respetuosa con la estructura de la piel.

The Ordinary y altas concentraciones: ¿cómo usar el peeling rojo sin quemarte la cara?

El peeling « AHA 30% + BHA 2% » de The Ordinary, conocido popularmente como « el peeling rojo », se ha convertido en un producto de culto por su potencia y resultados visibles. Sin embargo, su alta concentración de ácidos lo convierte en una herramienta de doble filo. Utilizado correctamente, puede transformar la textura y luminosidad de la piel. Mal utilizado, puede provocar quemaduras químicas, sensibilización extrema y un daño severo a la barrera cutánea. El secreto de su potencia no solo reside en el 30% de AHA, sino en su formulación. La eficacia de un ácido depende drásticamente de su pH; estudios confirman que un pH bajo, entre 3.5 y 3.7, aumenta drásticamente la potencia del peeling, ya que hay más ácido en su forma « libre » y activa.

Manejar este producto requiere la precisión de un especialista. No es un tónico para usar a la ligera. El error número uno es aplicarlo sobre la piel húmeda, lo que puede acelerar su penetración y aumentar la irritación, o exceder el tiempo de exposición máximo de 10 minutos. Para las personas que nunca han usado ácidos, empezar con un producto de esta magnitud es como intentar correr un maratón sin haber entrenado nunca. La clave es la progresión gradual y la escucha activa de la piel.

El protocolo de seguridad no es negociable. Incluye siempre realizar una prueba de parche 24 horas antes en una zona no visible (como detrás de la oreja) para descartar una reacción alérgica. La aplicación debe ser rápida, uniforme y siempre sobre la piel completamente seca. Lo más importante es el control del tiempo: comience con una exposición de solo 2-3 minutos en los primeros usos y, si la piel lo tolera bien, aumente gradualmente en usos posteriores sin superar jamás los 10 minutos. La sensación de un ligero picor es normal, pero si siente ardor intenso, debe retirarlo inmediatamente con abundante agua fría.

Plan de acción: Protocolo de aplicación segura del peeling AHA 30% + BHA 2%

  1. Prueba de tolerancia: Aplique una pequeña cantidad en una zona poco visible 24 horas antes del primer uso para verificar la compatibilidad.
  2. Preparación de la piel: Limpie el rostro y asegúrese de que esté completamente seco. No aplique sobre piel húmeda.
  3. Control del tiempo de exposición: Comience con una exposición de 2 a 3 minutos en el primer uso. Aumente gradualmente en usos posteriores hasta un máximo estricto de 10 minutos.
  4. Neutralización y retirada: Aclare abundantemente con agua tibia (nunca caliente) hasta que no queden residuos del producto.
  5. Reparación post-aplicación: Aplique inmediatamente después una crema o sérum con ingredientes reparadores de barrera como ceramidas, pantenol o centella asiática para calmar la piel.

Después de usar un peeling de esta intensidad, la piel está temporalmente vulnerable. Es fundamental evitar cualquier otro activo potente (retinoides, vitamina C, otros ácidos) durante al menos 48-72 horas y ser extremadamente diligente con la protección solar, ya que la piel estará más susceptible al daño solar.

Exfoliar a diario: ¿el camino a la piel de cristal o a la rosácea crónica?

La tendencia de la « glass skin » o piel de cristal, popularizada por la cosmética coreana, ha llevado a un malentendido peligroso: la idea de que más exfoliación equivale a más luminosidad. Esto ha impulsado a muchos a usar tónicos o sérums exfoliantes a diario, buscando acelerar los resultados. Sin embargo, esta práctica es la vía más rápida para destruir la barrera cutánea y desembocar en una sensibilidad crónica, rojeces e incluso condiciones como la rosácea inducida.

Es crucial entender que la piel tiene su propio ritmo. El ciclo de renovación celular natural, el proceso por el cual las células nuevas viajan desde la base de la epidermis hasta la superficie, dura aproximadamente 28 días. La exfoliación química está diseñada para *ayudar* y *optimizar* este proceso, no para reemplazarlo por completo. Exfoliar a diario es como intentar forzar a una planta a crecer más rápido añadiéndole fertilizante todos los días: el resultado es una planta quemada y debilitada, no una más fuerte. La sobre-exfoliación elimina no solo las células muertas, sino también los lípidos esenciales que forman la barrera protectora, dejando la piel « desnuda » y vulnerable.

La frecuencia ideal de exfoliación no es universal, sino que depende estrictamente del tipo de piel, del tipo de ácido utilizado y de su concentración. Una piel grasa y resistente puede tolerar un ácido glicólico al 10% dos o tres veces por semana, mientras que una piel seca o sensible obtendrá mejores resultados con un ácido láctico o mandélico al 5% una vez por semana o incluso cada quince días. La clave es la observación: si la piel se muestra tirante, enrojecida o irritada, es una señal inequívoca de que se está exfoliando en exceso. En ese caso, la única solución es detener por completo el uso de ácidos y centrarse en reparar la barrera con ingredientes calmantes y nutritivos.

La siguiente tabla ofrece una guía general para determinar una frecuencia de exfoliación segura, aunque siempre debe prevalecer la respuesta individual de su piel.

Frecuencia de exfoliación recomendada según el tipo de piel
Tipo de Piel Frecuencia Recomendada Concentración Máxima
Piel Grasa Resistente 2-3 veces/semana AHA 10% / BHA 2%
Piel Normal/Mixta 1-2 veces/semana AHA 8% / BHA 1%
Piel Sensible 1 vez/semana o quincenal AHA 5% / PHA preferible
Piel con Rosácea Evitar o consultar dermatólogo Solo bajo supervisión médica

Finalmente, ¿se pueden mezclar el ácido glicólico y el salicílico? Aunque algunos productos ya vienen formulados con ambos (como el peeling de The Ordinary), usarlos por separado en la misma rutina o en días alternos sin un conocimiento avanzado puede ser demasiado agresivo. Una estrategia más segura es usar el ácido salicílico en las zonas grasas (como la zona T) y el glicólico en el resto del rostro, o alternarlos semanalmente, pero nunca a diario.

PHA y Ácido Mandélico: las alternativas suaves que nadie te cuenta

En la conversación sobre exfoliación química, el ácido glicólico y el salicílico acaparan casi toda la atención. Sin embargo, para un gran porcentaje de la población con piel sensible, reactiva o con condiciones como la rosácea, estos ácidos pueden ser demasiado agresivos. Afortunadamente, existen alternativas igualmente eficaces pero mucho más respetuosas con la barrera cutánea, cuyo secreto reside en una propiedad física simple: el peso molecular.

El ácido mandélico, un AHA derivado de las almendras, es un ejemplo perfecto. Su molécula es significativamente más grande que la del ácido glicólico. De hecho, diversas fuentes indican que el ácido mandélico tiene moléculas aproximadamente 2 veces más grandes que el glicólico. Esta mayor dimensión hace que penetre en la piel de forma mucho más lenta y gradual, exfoliando la superficie de manera efectiva pero sin el « shock » irritante que puede causar el glicólico al penetrar rápidamente en las capas más profundas. Además, el ácido mandélico tiene propiedades antibacterianas, lo que lo convierte en una excelente opción para el acné inflamatorio en pieles sensibles.

Visualización de la penetración gradual de moléculas grandes de PHA y ácido mandélico en la piel

Otra familia de ácidos revolucionaria para pieles delicadas son los Polihidroxiácidos (PHA), como la gluconolactona y el ácido lactobiónico. Sus moléculas son aún más grandes que las del ácido mandélico, por lo que su acción es casi exclusivamente superficial. Pero su mayor ventaja es su capacidad humectante: a diferencia de otros ácidos que pueden resecar, los PHA atraen y retienen agua en la piel, proporcionando una exfoliación que hidrata al mismo tiempo. Esto los hace ideales no solo para pieles sensibles, sino también para pieles maduras y secas que buscan mejorar la textura y la luminosidad sin comprometer la hidratación.

Elegir un PHA o ácido mandélico no es conformarse con una opción « menor ». Es una decisión estratégica e inteligente para quienes entienden que la salud de la barrera cutánea es la base de una piel bonita. Permiten obtener los beneficios de la renovación celular (mejora de la textura, unificación del tono, luminosidad) con un riesgo de irritación drásticamente reducido, haciendo que la exfoliación química sea accesible para todos.

Cómo usar las enzimas de papaya para « pulir » la piel sensible sin irritarla?

Para las pieles extremadamente sensibles, reactivas o aquellas que simplemente no toleran ningún tipo de ácido (AHA, BHA o PHA), existe una categoría de exfoliantes aún más suave: los exfoliantes enzimáticos. Estos productos utilizan enzimas de frutas, como la papaína (de la papaya) o la bromelina (de la piña), para disolver las células muertas de la superficie de la piel de una manera excepcionalmente delicada.

A diferencia de los ácidos, que rompen los enlaces iónicos entre las células, las enzimas actúan como pequeños « Pac-Man » que digieren específicamente las proteínas de queratina de las células muertas, sin afectar a las células vivas. Este mecanismo de acción es mucho menos invasivo y no altera el pH de la piel de forma significativa, lo que minimiza al máximo el riesgo de irritación. Como señala Rosa Roselló, directora de formación de Druni, « las enzimas son ideales para pieles sensibles porque no tienen gránulos, su textura es cremosa y no hay que frotar, solo dejarlas actuar unos minutos ».

La forma de uso también es diferente. Generalmente se presentan en formato de mascarilla o polvo que se mezcla con agua. El proceso es pasivo: se aplican sobre la piel y se dejan actuar el tiempo indicado (normalmente entre 5 y 15 minutos) sin necesidad de fricción. Algunos productos, conocidos como « gommage », requieren un suave masaje circular al final del tiempo de pose para que el producto forme pequeñas bolitas que arrastran las células desprendidas.

Para una aplicación segura y efectiva de una mascarilla enzimática, siga estos pasos:

  1. Aplique una capa uniforme del producto sobre la piel limpia y seca, evitando el contorno de ojos y labios.
  2. Deje que las enzimas actúen durante el tiempo especificado en las instrucciones, que suele ser de 5 a 10 minutos. No sentirá el picor característico de los ácidos.
  3. Si es un exfoliante tipo « gommage », una vez pasado el tiempo, humedezca ligeramente las yemas de los dedos y masajee suavemente con movimientos circulares hasta que se formen pequeñas partículas.
  4. Aclare abundantemente con agua tibia y seque la piel con toques suaves.
  5. Aplique inmediatamente un sérum o crema hidratante para reponer la humedad y calmar la piel.

La exfoliación enzimática no ofrecerá los resultados drásticos de un peeling de alta concentración, pero es una herramienta fantástica para mantener la piel luminosa, suave y libre de células muertas de forma regular y segura, especialmente para quienes tienen una barrera cutánea comprometida.

Por qué el Ácido Hialurónico puede secarte más la piel en climas secos si no lo sellas?

El ácido hialurónico se ha coronado como el rey de la hidratación. Su fama se debe a su impresionante capacidad como humectante: una sola molécula puede retener hasta 1000 veces su peso en agua. Sin embargo, esta cualidad puede volverse en su contra en determinadas condiciones, un efecto contra-intuitivo que muchos usuarios desconocen y que puede llevar a una mayor deshidratación, especialmente después de una exfoliación que deja la piel más vulnerable.

El ácido hialurónico funciona como una esponja. Su trabajo es atraer y retener la humedad. En un ambiente con una humedad relativa alta (por encima del 50-60%), esta esponja toma el agua del aire y la lleva hacia la piel, manteniéndola hidratada y jugosa. El problema surge en climas secos o en interiores con calefacción o aire acondicionado, donde la humedad ambiental es baja (inferior al 40%). En este escenario, el ácido hialurónico, en su « desesperación » por encontrar agua, la extrae de la única fuente disponible: las capas más profundas de su propia piel. Este proceso se conoce como deshidratación transepidérmica: el agua es arrastrada desde la dermis hacia la epidermis, donde se evapora rápidamente, dejando la piel más seca y tirante que antes.

Estudio de caso: El efecto ‘esponja desesperada’ del ácido hialurónico

La investigación dermatológica confirma que, en ambientes con baja humedad, el ácido hialurónico aplicado de forma aislada puede provocar una pérdida de agua transepidérmica. Para evitar este efecto adverso, es imperativo « sellar » el sérum de ácido hialurónico. Esto se consigue aplicando inmediatamente después una crema hidratante con ingredientes oclusivos (como ceramidas, manteca de karité o incluso siliconas como la dimeticona) o emolientes. Esta capa oclusiva crea una película sobre la piel que impide que el agua atraída por el ácido hialurónico se evapore, forzándola a permanecer donde se necesita: dentro de la piel.

Entender este mecanismo es vital, sobre todo post-exfoliación. Cuando la barrera cutánea está temporalmente comprometida, es más propensa a la pérdida de agua. Por ello, es crucial no solo usar humectantes, sino también saber cómo funcionan y qué alternativas existen para cada entorno.

Alternativas humectantes según el clima
Humectante Clima Ideal Mecanismo Riesgo en Clima Seco
Ácido Hialurónico Húmedo (>50%) Atrae agua del ambiente Alto – puede deshidratar
Glicerina Moderado Humectante equilibrado Medio – menos agresiva
Pantenol Cualquiera Retiene y calma Bajo – no extrae agua
Beta-Glucan Cualquiera Forma película protectora Mínimo – acción superficial

Puntos clave a recordar

  • La exfoliación física con gránulos irregulares (scrubs) causa microdesgarros y daña la barrera cutánea; la exfoliación química es una alternativa controlada.
  • La potencia de un peeling no solo depende de la concentración, sino del pH; un uso incorrecto de altas concentraciones puede causar quemaduras.
  • Exfoliar a diario lleva a la sobre-exfoliación, debilitando la barrera cutánea y causando sensibilidad crónica; la frecuencia debe adaptarse al tipo de piel.

Qué hacer (y qué prohibir) las 48 horas después de un peeling profesional?

El trabajo no termina cuando se aclara el peeling. De hecho, la fase más crítica para el éxito del tratamiento son las 48-72 horas posteriores. Durante este período, la piel está en un estado de máxima vulnerabilidad: su barrera protectora ha sido temporalmente disuelta y está en pleno proceso de regeneración. Cualquier error en el cuidado post-peeling puede no solo anular los beneficios del tratamiento, sino también provocar inflamación, hiperpigmentación y un daño prolongado.

La regla de oro es: calmar, reparar e hidratar. La rutina debe simplificarse al máximo, eliminando cualquier producto que pueda ser mínimamente irritante. Esto incluye, de forma no negociable, otros ácidos exfoliantes, retinoides en todas sus formas, vitamina C pura (ácido L-ascórbico), fragancias, alcohol denat. y aceites esenciales. Incluso productos aparentemente inocuos como el maquillaje deben evitarse durante al menos 24-48 horas. Las partículas de pigmento y los aglutinantes pueden ser oclusivos e irritantes para una piel sensibilizada.

El calor es otro enemigo invisible. Se debe evitar el vapor de la ducha, el aire caliente del secador de pelo dirigido al rostro, las saunas y el ejercicio intenso que provoque sudoración excesiva. El calor dilata los vasos sanguíneos y puede exacerbar la inflamación y el enrojecimiento post-tratamiento. La limpieza debe ser extremadamente suave, usando un limpiador en bálsamo o aceite, masajeando sin frotar y aclarando con agua tibia, nunca caliente. Y lo más importante: no tirar de la piel que se está pelando. Esas escamas son parte del proceso de curación y arrancarlas puede dejar cicatrices y manchas.

El protocolo de cuidado debe centrarse en activos que reconstruyan la barrera lipídica. Busque sérums y cremas con ceramidas (los ladrillos de la barrera cutánea), pantenol (provitamina B5, un potente antiinflamatorio y humectante), centella asiática (conocida por sus propiedades cicatrizantes) y ácido hialurónico (siempre sellado con una crema oclusiva). Y, por supuesto, la fotoprotección es absolutamente innegociable. Use un protector solar de amplio espectro SPF 50+ cada día, incluso si no sale de casa, ya que la piel está extremadamente fotosensible.

Ahora que comprende los mecanismos, los riesgos y los protocolos, está en una posición de poder para elegir no solo el ácido correcto para su piel, sino la estrategia completa de renovación cutánea que le brindará resultados duraderos y saludables. Evalúe las necesidades de su piel, comience siempre de forma gradual y priorice la salud de su barrera cutánea por encima de todo.

Preguntas frecuentes sobre exfoliación con ácidos

¿Puedo usar maquillaje después del peeling?

Se recomienda abstinencia total de maquillaje durante 24-48 horas, incluso el maquillaje mineral puede ser oclusivo e irritante en piel sensibilizada.

¿Qué ingredientes están prohibidos post-peeling?

Evitar otros ácidos, retinoides, vitamina C pura (ácido ascórbico), fragancias, aceites esenciales y alcohol denat durante al menos 72 horas.

¿Cómo afecta el calor a la recuperación?

Evitar vapor de ducha, secador de pelo, saunas y ejercicio intenso ya que el calor puede exacerbar la inflamación.

Rédigé par Dra. Lucía Bermúdez, Dermatóloga clínica especializada en cosmética médica y salud de la barrera cutánea. 15 años tratando acné adulto, melasma y envejecimiento prematuro en consulta privada.