
La elección de una alianza de boda es una decisión cargada de simbolismo. Se busca una pieza que no solo represente un compromiso, sino que también perdure físicamente durante, idealmente, más de 50 años de vida en común. Inevitablemente, el debate se centra en dos protagonistas del mundo de la joyería: el platino y el oro blanco. A simple vista, ambos ofrecen un brillo plateado y elegante, pero su comportamiento a nivel atómico es radicalmente distinto. La conversación habitual gira en torno al precio inicial o a la estética, pasando por alto la pregunta fundamental: ¿cómo envejecerá este metal en su mano día tras día?
Muchos se decantan por el oro blanco por su coste inicial más accesible, asumiendo que su durabilidad es comparable. Otros invierten en platino atraídos por su prestigio y su fama de metal « eterno ». Sin embargo, estas decisiones a menudo se basan en generalidades de marketing y no en la ciencia de los materiales. La verdadera diferencia no está en si un metal es « mejor » que otro, sino en comprender su naturaleza intrínseca. La clave no es evitar los arañazos —son inevitables—, sino entender qué sucede a nivel microscópico cuando ocurren.
Este análisis va más allá de la superficie. En lugar de limitarnos a comparar precios, vamos a diseccionar la estructura cristalina de cada metal. Exploraremos por qué un arañazo en el platino es un simple desplazamiento de masa, mientras que un arañazo en el oro es una pérdida irrecuperable de material. Comprender esta distinción es crucial, porque define el mantenimiento, el coste a largo plazo y, en última instancia, la historia que su anillo contará a lo largo de las décadas. Analizaremos desde la composición de las aleaciones y el riesgo de alergias hasta el verdadero coste de propiedad, para que su elección sea informada, estratégica y, sobre todo, para toda la vida.
Para guiarle a través de esta decisión fundamental, hemos estructurado este artículo abordando cada faceta del dilema, desde la ciencia de los materiales hasta las consideraciones más prácticas. A continuación, encontrará un desglose de los temas que exploraremos.
Sumario: Guía definitiva para elegir el metal de su alianza
- 18k vs 14k: ¿por qué el oro de menos quilates es mejor para anillos de uso rudo?
- Por qué tus pendientes de « plata » te dan alergia y qué es el níquel oculto?
- Cómo evitar que la plata se ponga negra si vives en una zona costera húmeda?
- La trampa del « baño de rodio » que te obliga a ir a la joyería cada año
- Cuándo elegir metales industriales como el tungsteno para una alianza masculina indestructible?
- Oro blanco o platino: ¿cuál requiere menos mantenimiento después de 5 años de matrimonio?
- Plata o Dorado: ¿qué metal ilumina tu cara según tu subtono de piel frío o cálido?
- Cuánto gastar realmente en el anillo de compromiso según tu sueldo real y no el marketing?
18k vs 14k: ¿por qué el oro de menos quilates es mejor para anillos de uso rudo?
Cuando hablamos de oro, la intuición nos dice que « más es mejor ». Un anillo de 18 quilates (18k), que contiene un 75% de oro puro, suena inherentemente superior a uno de 14 quilates (14k), con solo un 58.5%. Sin embargo, desde la perspectiva de un metalúrgico, esta lógica se invierte si el objetivo es la durabilidad. El oro puro es un metal extraordinariamente blando y maleable. Su belleza reside en su color y brillo, no en su resistencia. Para convertirlo en una joya funcional, especialmente una alianza de uso diario, es necesario alearlo con otros metales más duros como el cobre, la plata, el níquel o el paladio.
Aquí es donde la matemática de las aleaciones se vuelve crucial. Un anillo de 14k contiene un 41.5% de metales de aleación, en comparación con solo el 25% en uno de 18k. Esta mayor proporción de metales endurecedores crea una estructura cristalina más rígida y resistente. El resultado es un material significativamente más duro y menos propenso a abolladuras y arañazos profundos. De hecho, los datos técnicos confirman que el oro de 14K es hasta un 30% más duro que el de 18K, una diferencia sustancial para una joya que sufrirá los rigores del día a día.

Por lo tanto, para una persona con un estilo de vida activo o un trabajo manual, un anillo de 14k no es una opción « más barata », sino una decisión de ingeniería más inteligente. Ofrece un equilibrio superior entre el color y la riqueza del oro y la resiliencia necesaria para el uso rudo. Mientras que el oro de 18k ofrece un color ligeramente más intenso y un mayor valor intrínseco por su contenido de oro, el de 14k prioriza la longevidad estructural.
El siguiente cuadro detalla las diferencias clave en dureza y composición, no solo entre las aleaciones de oro, sino también en comparación con el platino, que juega en una liga completamente diferente en términos de resistencia.
| Metal | % Oro Puro | % Aleación | Dureza Vickers | Resistencia al Desgaste |
|---|---|---|---|---|
| Oro 14K | 58.5% | 41.5% | 160-180 VH | Alta |
| Oro 18K | 75% | 25% | 120-140 VH | Media |
| Platino 950 | 95% Pt | 5% | 270 VH | Muy Alta |
Por qué tus pendientes de « plata » te dan alergia y qué es el níquel oculto?
La irritación de la piel, el enrojecimiento y la picazón después de usar joyas es una experiencia frustrantemente común, a menudo atribuida erróneamente a la « plata de mala calidad ». En realidad, el culpable en la gran mayoría de los casos no es la plata, sino un metal de aleación mucho más problemático: el níquel. El oro blanco, en particular, ha utilizado históricamente el níquel como su principal agente blanqueador y endurecedor. Aunque eficaz para transformar el oro amarillo en un metal plateado y duradero, el níquel es también uno de los alérgenos de contacto más comunes en el mundo.
La reacción alérgica no ocurre por el simple contacto. Se desencadena cuando el sudor y la grasa de la piel corroen mínimamente la superficie del anillo, liberando iones de níquel. Estas partículas metálicas penetran en la piel y son identificadas por el sistema inmunológico como una amenaza, provocando una respuesta inflamatoria. Para las personas con sensibilidad al níquel, esto puede convertir una joya preciosa en una fuente de malestar crónico. Aunque muchas joyerías modernas ahora utilizan aleaciones de paladio para el oro blanco (una opción hipoalergénica pero más cara), el níquel sigue presente en muchas piezas, especialmente en las más antiguas o económicas.
Aquí es donde el platino emerge como una solución definitiva. A diferencia del oro blanco, el platino es un metal naturalmente blanco que no necesita ser blanqueado. Las aleaciones de platino para joyería (generalmente 95% platino y 5% de otros metales del grupo del platino como el iridio o el rutenio) son inherentemente puras y biocompatibles. Por ello, el platino es considerado 100% hipoalergénico, lo que lo convierte en la opción más segura para personas con piel sensible o alergias conocidas a los metales.
Escala de riesgo de alergia para metales en joyería
- Nivel 1 (Seguro): Platino 950, Titanio, Oro blanco con paladio. Estos metales son inertes y no liberan iones que causen reacciones alérgicas.
- Nivel 2 (Precaución): Acero quirúrgico 316L, Oro blanco con níquel bien rodiado. El acero puede contener trazas de níquel, y el rodio es una barrera temporal que se desgasta.
- Nivel 3 (Alto Riesgo): Bisutería con aleaciones desconocidas, Plata no esterlina con níquel. Estos materiales a menudo contienen altas concentraciones de níquel y otros metales irritantes.
Cómo evitar que la plata se ponga negra si vives en una zona costera húmeda?
El oscurecimiento de la plata, conocido como sulfuración, es un proceso químico natural e inevitable. No es un signo de impureza, sino una reacción de los átomos de plata con compuestos de azufre (como el sulfuro de hidrógeno) presentes en el aire. Este proceso se acelera drásticamente en ambientes con alta humedad y contaminación, como las zonas costeras o las grandes ciudades. El resultado es una capa superficial de sulfuro de plata, que es lo que vemos como una pátina negra o grisácea.
A diferencia de la plata, el oro blanco y el platino son mucho más resistentes a este tipo de corrosión ambiental. El platino es prácticamente inerte y no se oxida ni se empaña en el aire. El oro blanco, aunque es una aleación, está protegido por su propia composición y, fundamentalmente, por la capa de rodio que lo recubre, la cual es extremadamente resistente a la sulfuración. El estudio de caso es claro: las joyas de plata requieren una limpieza y un mantenimiento periódicos y específicos para mantener su brillo, mientras que el oro blanco y el platino mantienen su color plateado sin este tipo de oscurecimiento.
Para mitigar la sulfuración de la plata en un ambiente costero, la prevención es clave. Esto implica guardar las joyas en bolsas o cajas herméticas con tiras anti-empañamiento, y evitar el contacto con productos químicos, lociones y agua salada. Sin embargo, la industria de la joyería ha adoptado una solución más proactiva, como lo destaca la Asociación de Tasadores de Alhajas. Como ellos mismos señalan en la « Guía de metales preciosos »:
En la actualidad muchas piezas de plata van acabadas con baño de rodio o platino para evitar su oxidación.
– Asociación de Tasadores de Alhajas, El Español – Guía de metales preciosos
Esta práctica, aunque efectiva, convierte a la joya de plata en una pieza con un mantenimiento similar al del oro blanco: depende de una capa externa para su protección y apariencia, una capa que eventualmente necesitará ser reaplicada. Esto subraya una diferencia fundamental en la filosofía de los metales: mientras la plata requiere protección externa, el platino es inherentemente estable.
La trampa del « baño de rodio » que te obliga a ir a la joyería cada año
El mayor secreto a voces sobre el oro blanco es que su brillante y deslumbrante color plateado no es del todo suyo. La mayoría de las aleaciones de oro blanco, especialmente las que usan níquel, tienen un tono natural ligeramente amarillento o grisáceo. Para lograr el aspecto blanco espejo que los consumidores esperan, casi todas las joyas de oro blanco se recubren con una capa microscópica de rodio, un metal del grupo del platino. Este baño de rodio es el que proporciona el brillo y el color blanco puro, además de una barrera temporal contra los arañazos y las alergias.
El problema es que esta capa es, por definición, temporal. El rodio es duro, pero tiene solo unas pocas micras de espesor. El roce constante con la piel, la ropa y otras superficies provoca una fatiga del metal que desgasta la capa de manera gradual e inevitable. Este desgaste no es uniforme; comienza en las zonas de mayor contacto, como la base del anillo, revelando el color más cálido de la aleación de oro subyacente. Para mantener la apariencia original, el oro blanco requiere un baño de rodio cada 12-18 meses, según las recomendaciones de los joyeros.

Esta necesidad de mantenimiento recurrente introduce el concepto de « costo total de propiedad ». Aunque un anillo de oro blanco puede ser significativamente más barato al momento de la compra, los costes de los baños de rodio periódicos (que implican pulir el anillo y volver a chaparlo) se acumulan con el tiempo. A lo largo de una o dos décadas, la diferencia de precio inicial con un anillo de platino puede reducirse considerablemente, o incluso desaparecer.
El platino, al ser un metal naturalmente blanco, no necesita ningún tipo de recubrimiento. Su color es su color, y así permanecerá para siempre. Un anillo de platino puede rayarse, pero nunca revelará un color diferente debajo. Esto lo convierte en una opción de mantenimiento mucho menor y, a largo plazo, potencialmente más económica, como ilustra la siguiente tabla comparativa.
| Metal | Precio Inicial | Mantenimientos (10 años) | Coste Total |
|---|---|---|---|
| Oro Blanco 18K | $1,500 | 5 x $100 (rodio) | $2,000 |
| Platino 950 | $2,100 | 1 x $80 (pulido) | $2,180 |
Cuándo elegir metales industriales como el tungsteno para una alianza masculina indestructible?
En la búsqueda de la máxima durabilidad, algunos hombres se sienten atraídos por los metales industriales como el tungsteno o el titanio. El carburo de tungsteno, en particular, se comercializa como un material « indestructible ». Con una dureza excepcional en la escala de Mohs (alrededor de 9, superando al zafiro), es prácticamente a prueba de arañazos. Para profesiones como mecánicos, constructores o atletas, donde un anillo de oro o platino se dañaría rápidamente, el tungsteno parece la solución ideal. Ofrece un aspecto moderno, un peso sustancial que transmite solidez y un precio muy asequible.
Sin embargo, esta dureza extrema es también su mayor debilidad. A diferencia de los metales preciosos que son maleables, el tungsteno es frágil. Si se golpea con la fuerza suficiente contra una superficie dura, no se abolla: se rompe o se astilla. Pero la limitación más crítica es otra: no se puede ajustar de talla. La estructura atómica del tungsteno es tan rígida que es imposible cortarlo, soldarlo o darle una nueva forma con herramientas de joyería estándar. Si con los años su dedo cambia de tamaño, la única solución es comprar un anillo completamente nuevo.
Estudio de caso: Las limitaciones críticas del tungsteno en joyería
El tungsteno, aunque extremadamente duro y resistente a las rayas, presenta una desventaja crítica que los joyeros conocen bien: no se puede ajustar de talla. Si el dedo del portador cambia de tamaño con el tiempo debido a la edad o cambios de peso, es necesario reemplazar el anillo por completo. Además, y más importante, en una emergencia médica (como una lesión en la mano que cause hinchazón), los servicios de urgencia no pueden cortar un anillo de tungsteno con las cizallas estándar utilizadas para el oro o el platino. Se requieren herramientas especiales, como una sierra de diamante, que no siempre están disponibles, lo que puede suponer un grave riesgo para el dedo.
Por tanto, la elección del tungsteno es una decisión con importantes contrapartidas. Es ideal para quien prioriza la resistencia a los arañazos por encima de todo y acepta la imposibilidad de ajuste. El titanio ofrece un compromiso: es muy ligero, hipoalergénico y más resistente a los arañazos que el oro, pero puede ser cortado y, en algunos casos, ajustado. El platino, por su parte, aunque se raya, ofrece la combinación perfecta de lujo, durabilidad (no se rompe) y la capacidad de ser reparado y ajustado de por vida.
Matriz de decisión: Tungsteno vs Titanio vs Platino
- Dureza (resistencia a rayas): Tungsteno > Titanio > Platino
- Posibilidad de ajuste de talla: Platino ✓ Titanio ✓ Tungsteno ✗
- Seguridad en emergencias: Titanio y Platino (cortables) > Tungsteno (requiere herramientas especiales)
- Peso en el dedo: Tungsteno (muy pesado) > Platino (pesado) > Titanio (ligero)
Oro blanco o platino: ¿cuál requiere menos mantenimiento después de 5 años de matrimonio?
Después de cinco años de uso diario, la diferencia fundamental en el comportamiento atómico del oro blanco y el platino se hace evidente. Un anillo de oro blanco habrá perdido con toda seguridad parte de su baño de rodio, mostrando un tono amarillento en las zonas de mayor desgaste. Habrá necesitado, probablemente, entre dos y tres visitas al joyero para restaurar su aspecto original. Un anillo de platino, por otro lado, mostrará una red de finos arañazos, pero su color blanco permanecerá inalterado. Estos arañazos no son un defecto, sino el desarrollo de lo que se conoce como la pátina del platino.
Aquí radica el concepto más importante: la pérdida de material frente al desplazamiento del metal. Como explican los expertos de Perodri Joyeros en su guía de metales preciosos:
Cuando el oro se raya, se pierde una micropartícula de metal para siempre. Cuando el platino se raya, el metal se desplaza.
– Perodri Joyeros, Guía de metales preciosos en alta joyería
Esta es la clave. El platino es un metal mucho más denso. Cuando una superficie dura lo golpea, su estructura atómica dúctil permite que los átomos se muevan hacia los lados, creando una pequeña cresta junto al surco del arañazo. No hay pérdida de volumen. Con el tiempo, esta acumulación de micro-desplazamientos crea un acabado satinado y suave, la pátina, que muchos coleccionistas y conocedores valoran como un signo de autenticidad y carácter. En contraste, la aleación de oro, menos densa, simplemente pierde partículas de metal con cada rasguño. Con el tiempo, el anillo literalmente se desgasta y pierde peso.

Esta diferencia tiene implicaciones directas en el mantenimiento. Un anillo de platino con pátina se puede volver a pulir fácilmente para devolverle su brillo original, un proceso que simplemente alisa de nuevo el metal desplazado. O se puede dejar que la pátina se desarrolle como parte de la historia del anillo. En términos cuantitativos, los datos de mantenimiento a largo plazo de joyerías como BAUNAT sugieren que el platino necesita un 80% menos de mantenimiento que el oro blanco. Para una pareja que planea 50 años juntos, esto se traduce en décadas de tranquilidad y menos visitas al taller.
Plan de acción: Auditando la durabilidad de su futura alianza
- Identificar puntos de contacto: Analice su rutina diaria. ¿Su mano entra en contacto frecuente con superficies duras, productos químicos o equipos? Esto determinará el nivel de « estrés » que sufrirá el anillo.
- Evaluar la aleación: Para oro blanco, pregunte explícitamente si la aleación es con níquel o paladio. Para platino, confirme que es 950 (95% puro). Solicite ver la marca de pureza (punzón).
- Confrontar con el estilo de vida: Si su vida es muy activa, un oro de 14k o platino son opciones más lógicas. Si su trabajo es de oficina, el oro de 18k es viable pero requerirá más cuidado.
- Analizar el coste a 20 años: Calcule el precio inicial del anillo de oro blanco y súmele el coste de un baño de rodio cada 18 meses durante 20 años. Compare esa cifra con el precio inicial del anillo de platino.
- Planificar el envejecimiento: ¿Prefiere un anillo que debe ser restaurado periódicamente para parecer « nuevo » (oro blanco) o uno que desarrolla una pátina que cuenta su historia (platino)? Su respuesta define la elección final.
Plata o Dorado: ¿qué metal ilumina tu cara según tu subtono de piel frío o cálido?
Más allá de la durabilidad y la composición, la elección final entre un metal plateado (platino, oro blanco) y uno dorado (oro amarillo, oro rosa) a menudo se reduce a una simple pregunta: ¿cuál me queda mejor? La respuesta está en el subtono de su piel, el matiz sutil que subyace a su color de piel superficial. Identificar si su subtono es frío, cálido o neutro es la clave para elegir el metal que armonizará con su complexión y la iluminará.
Las personas con subtonos fríos tienen matices rosados, rojizos o azulados en la piel. Sus venas en la muñeca tienden a verse azules o púrpuras, y suelen quemarse fácilmente al sol. Para ellas, los metales plateados como el platino y el oro blanco son increíblemente favorecedores. El brillo frío de estos metales complementa los matices de la piel, creando un aspecto armonioso y elegante. El oro amarillo, por el contrario, puede crear un contraste demasiado fuerte y hacer que la piel parezca enrojecida.
Por otro lado, las personas con subtonos cálidos tienen matices dorados, amarillentos o melocotón. Sus venas suelen parecer más verdosas y se broncean con facilidad. Para ellas, los metales cálidos como el oro amarillo y el oro rosa son la elección perfecta. Estos metales realzan la calidez natural de la piel, aportando luminosidad y un brillo saludable. Los metales plateados pueden, en ocasiones, hacer que la piel de tono cálido parezca pálida o apagada.
Test de 30 segundos para descubrir tu subtono de piel
- Test de las venas: Mire las venas de la cara interna de su muñeca a la luz natural. Si se ven predominantemente azules o púrpuras, su tono es frío. Si parecen verdosas, su tono es cálido. Si es difícil de determinar, podría ser neutro.
- Test de la tela blanca: Sostenga una hoja de papel o una tela de color blanco puro junto a su rostro sin maquillaje. Si su piel adquiere un aspecto rosado o azulado en comparación, es de tono frío. Si parece más amarillenta o cetrina, es de tono cálido.
- Test del sol: ¿Cómo reacciona su piel a la exposición solar? Si tiende a quemarse y enrojecerse, es probable que su tono sea frío. Si se broncea con facilidad, su tono es cálido.
- Metales recomendados: Tono frío = platino, oro blanco, plata. Tono cálido = oro amarillo, oro rosa, cobre.
El oro rosa como solución universal para tonos neutros
Para las personas con tonos de piel neutros u oliva, que no se inclinan claramente ni hacia el frío ni hacia el cálido, la elección puede ser más flexible. A menudo, tanto los metales plateados como los dorados les sientan bien. Sin embargo, el oro rosa se ha convertido en una opción especialmente popular y versátil. Su mezcla de oro puro (cálido) y cobre (rojizo) crea un matiz que actúa como un puente entre los tonos fríos y cálidos. Se considera la opción ‘universal’ que complementa a casi todos los subtonos de piel, aportando una calidez suave sin ser abrumador.
Puntos clave a recordar
- La durabilidad de una alianza no es solo dureza, sino cómo envejece; el platino desarrolla una pátina, mientras el oro pierde material.
- El oro blanco requiere baños de rodio periódicos (cada 12-18 meses) para mantener su color, aumentando su coste total a largo plazo.
- El platino es naturalmente blanco e hipoalergénico, lo que lo convierte en la opción de menor mantenimiento y más segura para pieles sensibles.
Cuánto gastar realmente en el anillo de compromiso según tu sueldo real y no el marketing?
Una de las mayores fuentes de estrés al comprar un anillo de compromiso es la presión del marketing, encapsulada en la famosa « regla » de los dos o tres meses de sueldo. Esta idea, creada por la industria de los diamantes en el siglo XX, no tiene ninguna base en la planificación financiera sensata. El presupuesto para una alianza no debe ser dictado por una campaña publicitaria, sino por una conversación honesta en pareja y una evaluación realista de su situación financiera conjunta y sus prioridades.
El verdadero lujo no es gastar una cantidad exorbitante, sino tomar una decisión inteligente. En lugar de centrarse en un número arbitrario, el enfoque debe estar en el valor. Por ejemplo, en el caso de los diamantes, las diferencias de precio pueden ser enormes con cambios de tamaño apenas perceptibles. Según análisis del mercado, comprar un diamante de 0.90 quilates en lugar de 1.0 puede ahorrar un 20-30% del coste, siendo la diferencia visual prácticamente inexistente para el ojo no experto. Este ahorro puede ser reinvertido en un metal de mayor calidad como el platino, una decisión que aportará más valor a largo plazo que unos pocos puntos de quilate.
El simbolismo del anillo no reside en su precio. Como señalan en la guía de BAUNAT, el oro simboliza la riqueza, la sabiduría y la divinidad, pero este simbolismo no exige el endeudamiento. La decisión más romántica y responsable es aquella que no compromete el futuro financiero de la pareja. Empezar un matrimonio con una deuda significativa por un anillo es contrario al propio propósito de construir un futuro juntos. La inversión debe ser en la calidad y la longevidad del objeto, no en su tamaño o en cumplir expectativas externas.
Reglas financieras saludables para el presupuesto del anillo
- Regla del no-endeudamiento: La regla más importante es pagar el anillo con ahorros existentes. Nunca debe comprarse a crédito ni con un préstamo personal.
- Regla de la conversación en pareja: Antes de mirar anillos, fijen un presupuesto máximo juntos. Esto elimina la presión y asegura que ambos estén cómodos con la inversión.
- Regla del coste de oportunidad: Consideren qué más podrían hacer con ese dinero. ¿Podría ser el pago inicial de una casa, un viaje memorable o una inversión para su futuro? Poner el coste en perspectiva ayuda a tomar una decisión equilibrada.
- Alternativa moderna: Consideren los diamantes creados en laboratorio. Son química y físicamente idénticos a los diamantes extraídos, pero cuestan entre un 30% y un 50% menos, ofreciendo un valor excepcional.
En última instancia, la elección entre platino y oro blanco es una metáfora de su enfoque del compromiso: si valoran una belleza que requiere cuidado y atención constantes o una que madura y adquiere carácter con el paso del tiempo. Con esta guía, ahora posee el conocimiento para tomar una decisión que no solo sea hermosa el día de su boda, sino que también resista la prueba más dura de todas: una vida entera juntos.
Preguntas frecuentes sobre Platino o Oro Blanco: ¿cuál resiste mejor los arañazos y el paso del tiempo en una alianza?
¿El oro blanco se pone amarillo con el tiempo?
No exactamente. El oro blanco no se « pone » amarillo, sino que revela su color natural. La mayoría de las aleaciones de oro blanco tienen un tono base ligeramente amarillento o grisáceo, que se cubre con una capa de rodio blanco puro. Con el uso, esta capa se desgasta, permitiendo que el color original del metal se vea. Por tanto, sí, con el tiempo mostrará un tono más cálido a menos que se vuelva a aplicar el baño de rodio.
¿Qué es más caro, el platino o el oro blanco?
Inicialmente, el platino es casi siempre más caro que el oro blanco. Esto se debe a su mayor pureza (95% vs 58.5%-75%), su mayor densidad (se necesita más peso de platino para hacer el mismo anillo) y su mayor dificultad para ser trabajado. Sin embargo, si se considera el « costo total de propiedad » a lo largo de décadas, incluyendo los baños de rodio periódicos que necesita el oro blanco, la diferencia de precio se reduce considerablemente y, en algunos casos, el platino puede resultar más económico a largo plazo.
¿Se puede agrandar o achicar un anillo de platino?
Sí, absolutamente. El platino es un metal precioso que, aunque es muy denso y fuerte, puede ser trabajado por un joyero experto. Se puede cortar, soldar y volver a pulir para ajustar su tamaño, ya sea para agrandarlo o achicarlo. Esta es una ventaja crucial frente a metales industriales como el tungsteno, que no se pueden ajustar.